San Valentin 2015: La crisis del séptimo año

(traducido por: unas perras granaínas)(versione originale) (english version)

Llega otra vez San Valentín, una fecha que invita a celebrar el amor y a reactivar la pasión SV_3a través de los consumos. San Valentín hace sentir particularmente solxs a quienes no se encuentren en pareja, al mismo tiempo que empuja a quien practica sexualidades “diversas” como los gays, las lesbianas y lxs poliamoristas a la reclamación de la igualdad, espectacularizando las capacidades de regalar chocolates, anillos, rosas rojas y promesas de amor eterno, incluso más que los heterosexuales monógamos.

Somos queer, lesbianas, gays, trans, personas no monógamas y personas que aunque tengan prácticas monógamas o incluso heterosexuales no creen ni en la superioridad de la monogamia, ni en la naturalidad de la heterosexualidad.

Rehusamos el imaginario romántico, ya que nos damos cuenta de que esta narrativa del sexo y del amor nos hace infelices: cuando estamos en pareja, nos empuja a desarrollar dependencias emocionales y al aislamiento afectivo, generando aquel humus donde crecen pequeñas y grandes violencias; cuando la experiencia de pareja termina, la narrativa romántica tiñe de innecesario dolor la separación, por el sentido de soledad que es consecuencia del aislamiento afectivo en el que nos hemos encerrado, y del sentido de fracaso: cuando llevamos el estatus de “single” por largo rato, nos hace sentir no-adecuadxs y no-completxs.

Si al mismo tiempo que no tenemos una pareja, tampoco tenemos un trabajo, la falta de reconocimiento social se vuelve absoluta: nos volvemos más chantajeables que nunca, incluso en la búsqueda de la independencia económica.

Difundimos placer (más intimidad, más afecto, más cuidado)

Hoy queremos decir que no nos hace falta ropa interior de oro, ni de “invitarla a cenar en un restaurante de lujo” para gozar de nuestros cuerpos; no nos hace falta narrar nuestros afectos a través del lenguaje del amor conyugal para sentir el derecho de vivirlos. Queremos decir que no estamos esperando a la “Persona Justa” para poder amar y sentirnos amadxs, ni por sentir que nuestra vida es completa, así como tampoco necesitamos una convivencia que legitime nuestras relaciones de amor.

Podemos y queremos intercambiar placer, afecto, intimidad cuidado y cercanía – en diferentes combinaciones y dosis – con nuestrxs compañerxs, amigxs, compañerxs de piso, gente que encontramos por casualidad, con una o más personas con las que compartimos partes más o menos grandes de nuestras vidas actuales y de nuestros planes para el futuro próximo. No nos hace falta concentrar todos los elementos en una sola relación, ya que tenemos redes afectivas múltiples, intergeneracionales, colectivas, internacionales que son fuertes y sólidas.

La precariedad afecta gravemente a tu salud sexual

Lo que necesitamos de verdad para poder gozar con plenitud del sexo y del amor son el tiempo, la energías y el espacio para hacerlo; dejar de ser vampirizadxs por la explotación laboral, por la búsqueda constante de un curro, o por la pobreza misma. Para gozar, pues, lo que necesitamos es una casa, la independencia económica, soportes efectivos y la responsabilidad colectiva hacia la crianza y los cuidados de potenciales hijxs. Lo mismo necesitamos no tener que enfrentarnos a censores que se expresan acerca de la seriedad, la legitimidad y la plenitud de nuestras vidas sexuales y afectivas.

En otras palabras, lo que nos hace verdaderamente falta para poder amar y follar en plena libertad es una renta de autodeterminación para todxs, independiente del trabajo.

Pensaba que era amor… y era el capital

Desde nuestras infancias nos dicen que para ser felices hay que echarse un novio o una novia. Nos repiten continuamente que la pareja es sin duda signo y lugar de futuro, estabilidad, madurez y productividad. Vaya, estos son los ingredientes básicos del capitalismo.

Efectivamente, da igual que seamos hetero que homosexuales, el modelo de vida parejil que insistentemente nos proponen, nos empuja a dedicarnos a currar y a consumir con gran pasión. (Thank you, IKEA!).

En la precariedad difusa y en el mar de competición que agudiza las disparidades basadas en el género, la clase, la pertenencia étnica, la apariencia y la edad, nos ilusionan con que el único refugio seguro sea la pareja.

Si nos sentimos cansadxs y embajonadxs depende de que aún no hemos encontrado la “Persona Justa” y, cuando por fin la encontremos, todo saldrá mágicamente bien. De esta manera, el mito del amor romántico no solamente empobrece la calidad de nuestras vidas sexuales y afectivas, sino produce individuxs más dóciles para ser explotadxs y aguantar injusticias.
“¡Hazte una familia!” (¿qué pasa con el welfare?)

También nos dicen que la lógica continuación de una relacion seria de pareja es construir una familia. De esta manera nos empujan a reproducir ad infinitum los modelos sociales existentes.

El imaginario romántico produce la idea de que una dada forma de relación y un dado estilo de vida sean más dignos que otros, generando jerarquías y discriminaciones a través de varias micro-prácticas sociales, y también generando jerarquías y discriminaciones en la distribución de las migajas que quedan del welfare público.

El welfare supone que su usuario siempre sea miembro de una familia mononuclear, o de una pareja (= futura familia). El welfare público parece ser concebido sólo como una mísera integración del trabajo de cuidados llevado adelante por mujeres, y de los soportes económicos privados a la familia nuclear (a menudo: abuelas y abuelos).

¡La lucha queer-transfeminista mejora tu vida afectiva más que una terapia de pareja!

Con esto no queremos decir que ya estamos inmunes y libres respecto al sueño del príncipe azul y al síndrome: “contigo pan y cebolla”.

Descolonizar nuestras mentes y nuestros corazones de la idea de que para alcanzar la edad adulta y una vida realizada hagan falta “el amor verdadero” y una pareja, no es nada fácil.

Tampoco lo es practicar formas alternativas a este modelo, ya que toda la sociedad se construye y concibe a medida de la pareja (con diferentes grados de legitimidad y aceptación).

Luchar contra estos condicionamientos culturales no es una cuestión de elección personal, sino un trabajo colectivo que acabamos de empezar, y que para nosotrxs tiene inmenso valor político.
¡Descolonízate!

La lucha contra el amor romántico es tanto parte de nuestro trabajo para la construcción de un welfare queer autoorganizado, así como de nuestra lucha contra la heterosexualidad obligatoria, el binarismo de los géneros, la normatividad de la reproducción, el control sobre los cuerpos y los deseos por el mercado laboral y el consumismo.

Nuestra respuesta al capitalismo es la generación de formas de neomutualismo, cuidado y ayuda que atacan al individualismo y al modelo reproductivo familista, y que sostienen nuestras formas de sabotaje de la ética del trabajo, del mérito y de la productividad.

Dejamos de reproducir un modelo de vida que nos hace chantajeables y aisladxs.

Nos auto-producimos, liberando creatividad en vez de reproducir en serie.

¡Descolonízate! ¡Echa un vistazo a la nueva sección del blog del SomMovimento NazioAnalae dedicada a las Otras Intimidades!

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